Un grupo de investigadores del Centro Experimental de la Vivienda (CEVE), implementó dos proyectos complementarios de investigación y desarrollo para abordar el déficit habitacional y fortalecer el perfil productivo de la comunidad de Villa Paranacito, Entre Ríos. La aplicación de estos proyectos permitió la construcción de viviendas mediante el uso sustentable de la madera de álamo y fortaleció la cooperación entre los actores de la región. La ejecución de la iniciativa fue posible gracias al financiamiento por casi $ 360.000 otorgados por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, a través del Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCyT) de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.
La primera investigación, dirigida por la Dra. Paula Peyloubet , consistió en el diseño de un circuito interactoral de casa partes de madera, basado en la producción mixta en la que interviene el municipio, la carpintería municipal, la escuela técnica, productores forestales, aserraderos y familias con necesidades básicas insatisfechas, con el objetivo de construir una economía más solidaria e igualitaria. Para llevar a cabo esta iniciativa, el equipo del CEVE realizó una segunda investigación en la que se estudió la madera de álamo, recurso natural y renovable en Villa Paranacito. Con los nuevos conocimientos obtenidos sobre las propiedades y capacidades de uso de la madera de álamo, los investigadores contaron con las herramientas necesarias para promover su uso sustentable y la posibilidad de brindar capacitación laboral a los carpinteros locales aprovechando la infraestructura existente en la localidad.
El circuito productivo interactoral adoptó como estrategia de trabajo la generación de espacios de construcción colectiva donde se convocaron a todos los sectores sociales a participar de manera activa en la producción social de viviendas y en la generación de empleo. En un comienzo, el equipo de investigación del CEVE realizó los primeros ensayos y el prototipo de vivienda de madera en sus laboratorios y luego con los resultados obtenidos se trasladaron a la escuela de educación técnica de Villa Paranacito. Allí realizaron varios encuentros donde los propios alumnos y maestros carpinteros aportaron nuevas variantes al desarrollo inicial. En esta instancia, el municipio ingresa al proyecto aportando el trabajo de sus técnicos de la carpintería municipal para la producción en serie a la escala de casa partes y el montaje de la vivienda. Gracias a esta participación el producto fue nuevamente reformulado aprovechando al máximo el aporte de la experiencia y saberes de los carpinteros municipales.
Otros dos actores importantes de este circuito fueron los aserraderos y los productores forestales. Los dos únicos aserraderos de la zona, Piñol y Kirpach, participaron del proyecto aportando tablas de madera de álamo tanto para los ensayos realizados como para la construcción de las cinco viviendas. Por su parte, los productores forestales colaboraron con esta iniciativa brindando información detallada sobre la situación de sus producciones, modo de comercialización, problemática de incendios e inundaciones que afectan a la región y los tipos de plagas que afectan a la madera. Mediante una serie de entrevistas, el equipo de investigación detectó que un 90% de la madera de álamo tiene como destino el triturado para pasta de papel en manos de unas pocas empresas. Ante esta situación, la alternativa más conveniente para aumentar la sustentabilidad de la productividad económica es destinar la madera para la construcción de viviendas.
Como resultado de la aplicación de este proyecto se construyeron cinco casas de madera de álamo que obtuvieron el cerificado de aptitud técnica que otorga la Subsecretaría de Vivienda de la Nación, que declara a este procedimiento como novedoso y autoriza su aplicación en obras públicas construidas con fondos nacionales. Las cinco casas fueron destinadas a familias de bajos recursos que fueron seleccionadas por el propio municipio. Estas familias participaron en el proyecto no desde la auto-construcción sino desde la toma de decisiones: ubicación del lote, disposición del núcleo húmedo, etc., y recibieron asesoramiento para realizar el mantenimiento de las viviendas.







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